1.
¿Es lo mismo hablar de autismo, de trastornos generales del desarrollo
o de trastornos del espectro autista?
Muchas
veces el término autismo se utiliza para referirse a distintos subtipos
de trastornos relacionados. No obstante, hay quien lo emplea para referirse
exclusivamente al autismo clásico, llamado ‘autismo de Kanner’.
Las clasificaciones internacionales (DSM-IV-TR y CIE-10) utilizan el término
Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) en los que se incluyen el
trastorno autista, el trastorno o síndrome de Asperger, el trastorno
desintegrativo de la infancia, el trastorno generalizado del desarrollo
no especificado, y el trastorno o síndrome de Rett. En la actualidad,
se viene utilizando el término Trastornos del Espectro Autista (TEA)
para englobar los distintos subtipos integrados en los TGD, excepto el
síndrome de Rett. En este documento, se empleará el término
autismo para incluir todos los TGD o los TEA.
2.
¿Cómo se diagnostica el autismo?
El
autismo es un trastorno del desarrollo infantil, que se manifiesta en los
primeros tres años de vida, y se caracteriza por unas alteraciones
específicas en el desarrollo normal de las competencias para
relacionarse, comunicarse o comportarse como los demás. En la actualidad,
no existen pruebas médicas específicas para su diagnóstico,
y éste se basa en la observación y valoración de la
conducta del niño, siendo necesario ajustarse a los criterios diagnósticos
consensuados internacionalmente. Existen pruebas estructuradas que se han
demostrado fiables para ayudar en este proceso.
3.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes del autismo
en niños pequeños?
No
todos los niños presentan todos los síntomas descritos como
clásicos. Alrededor de los 2 años de vida, los síntomas
más frecuentes y significativos son ausencia de una mirada normal
a los ojos; no compartir interés o placer con los otros; falta de
respuesta al ser llamado por su nombre; no “llevar y mostrar” cosas a los
demás, y no señalar con el dedo índice.
4.
¿Cuáles son los síntomas característicos del
autismo?
4a.
Alteraciones cualitativas de la socialización e interacción
social. Éste es el síntoma principal. Son personas que no
entienden bien las normas sociales y tienen dificultades para compartir
el mundo emocional. No aprecian bien las intenciones del otro y les resulta
muy complejo establecer amistades.
4b.
Alteraciones cualitativas de la comunicación y el lenguaje. Un porcentaje
significativo de personas con autismo no desarrollan el habla. Quienes
lo hacen presentan un habla peculiar, fallando especialmente en el uso
social del lenguaje. Asimismo, es muy pobre el uso de gestos, posturas
o expresiones faciales que acompañan la comunicación.
4c.
Alteraciones de la simbolización e imaginación. Las personas
con autismo presentan patrones restrictivos, repetitivos y estereotipados
del comportamiento, intereses y actividad en general. No comparten sus
intereses con los demás de modo recíproco; pueden presentar
rutinas o rituales, tener movimientos repetitivos y ausencia de juego imaginativo.
5.
¿Tienen las personas con autismo retraso mental?
Un
porcentaje importante de personas con autismo tienen además discapacidad
intelectual (retraso mental). El grado de la discapacidad influye en el
pronóstico. La capacidad intelectual puede ser armónica o
disarmónica, y existir, en algunos, áreas aisladas de marcada
competencia.
6.
¿Cuáles son las diferencias entre el trastorno de Asperger,
el trastorno autista y la denominada persona “de alto nivel de funcionamiento”
con autismo?
A diferencia
del Trastorno Autista, en el trastorno de Asperger, según los criterios
vigentes, no se da un retraso en la adquisición del habla y su cociente
intelectual se encuentra en rangos normales. Sin embargo, hay expertos
que sugieren revisar el criterio de normalidad de desarrollo del lenguaje,
que parecería no cumplirse en todos los casos de trastorno de Asperger.
Por otro lado, el término ‘alto nivel de funcionamiento’ no se contempla
en las clasificaciones internacionales, por lo que se desaconseja su uso.
7.
¿Se asocia el autismo con otros trastornos?
El
autismo se puede asociar con cualquier otra enfermedad o trastorno del
desarrollo. De hecho, hay enfermedades que se presentan con mayor frecuencia
en las personas con autismo (epilepsia, fragilidad X, esclerosis tuberosa…),
además de otros trastornos psíquicos comórbidos (ansiedad,
depresión, obsesiones, alteraciones del sueño...), que precisan
su diagnóstico y tratamiento específicos.
8.
¿Con qué frecuencia ocurre el autismo?
En
la actualidad, está documentado que el autismo es más frecuente
de que lo que se pensaba. Los estudios epidemiológicos recientes
indican que uno de cada 250 niños en edad escolar, presenta algún
trastorno del espectro, afectando de tres a cuatro veces más a hombres
que a mujeres.
9.
¿Cuáles son las causas del autismo?
El
autismo es consecuencia de alteraciones funcionales o estructurales del
cerebro de la persona que lo padece, y está considerado como el
más “genético” de los trastornos neuropsiquiátricos
de la infancia. Se aprecia una presencia superior al azar de autismo, o
de rasgos cercanos a los trastornos, en los familiares de las personas
afectadas. La investigación actual sugiere que en el autismo se
encuentran implicados más de 15 genes. Numerosos planteamientos
de factores ambientales sugeridos como agentes causantes de autismo no
han tenido todavía confirmación científica documentada
y algunos de ellos, como la nocividad de las vacunas, ya han sido rechazados
por la investigación.
10.
¿Existen pruebas para detectar y diagnosticar el autismo?
El
Grupo de estudio ha elaborado dos Guías que responden detalladamente
a esta pregunta. Estas Guías de Buena Práctica para la detección
y para el diagnóstico se encuentran en proceso de publicación
en la Revista de Neurología y serán posteriormente accesibles
en este sitio WEB.
11.
¿Cuáles son los trastornos con los que debe hacerse un diagnóstico
diferencial?
Es
importante valorar si el autismo se encuentra asociado o no a una discapacidad
intelectual. También debe hacerse el diagnóstico diferencial
con los trastornos graves del desarrollo del lenguaje (disfasias), en los
que la sintomatología puede inicialmente coincidir, por lo que el
diagnóstico firme en estos casos debe retrasarse hasta conocer la
respuesta al tratamiento. Asimismo, se ha indicado la necesidad de valorar
la existencia o no de otros cuadros psiquiátricos (esquizofrenia
de inicio en la infancia, trastorno esquizoide de la personalidad...)
12.
¿Cuáles son los trastornos con los que debe hacerse un diagnóstico
diferencial?
Muchas
personas con autismo presentan, desde la infancia, dificultad para compartir
un mismo foco de interés, comprender emociones y responder afectivamente
de modo normal. Presentan limitaciones a la hora de entender a los demás;
de saber lo que la otra persona conoce o siente. También se comprueban
la denominada falta de coherencia global y las disfunciones ejecutivas.
La investigación actual apoya la idea de que estos problemas son
el resultado mental y conductual de anomalías en la organización
y maduración de las estructuras cerebrales.
13.
¿Cómo se trata el autismo?
En
la actualidad, existe un consenso internacional de que la educación
y el apoyo social son los principales medios de tratamiento, y de que estos
resultan más eficaces y favorecen un mejor pronóstico cuanto
más temprana es su instauración. La mayoría de los
niños con autismo responden favorablemente a programas educativos
personalizados y altamente estructurados, que deben mantenerse al llegar
a la vida adulta. La participación de los padres se ha identificado
como un factor fundamental para el éxito. La familia y los profesionales
especializados en las terapias, han de coordinarse a la hora de determinar
los objetivos y los sistemas de apoyo. El Grupo de Estudio elaborará
una Guía sobre el tratamiento que será accesible en este
sitio WEB.
14.
¿Hay medicamentos para el autismo?
No
existe actualmente tratamiento farmacológico específico del
autismo. Sin embargo, se cuenta con medicamentos que pueden ser útiles
para mejorar ciertos síntomas o trastornos concurrentes y facilitar,
por tanto, la participación en las terapias psicosociales y mejorar
su calidad de vida. Es especialmente importante, dada las características
de estas personas, el administrar los medicamentos de manera cuidadosa,
controlando con rigor sus efectos positivos y negativos.
15.
¿Qué garantías ofrecen las terapias alternativas?
Con
demasiada frecuencia, se proponen terapias controvertidas para tratar,
e incluso curar, el autismo, sin que su eficacia terapéutica se
haya demostrado con estudios científicos controlados. Entre ellas,
distintas dietas, secretina endovenosa, vitaminas y nutrientes, entrenamiento
de integración auditiva, uso de animales, terapia del abrazo forzado,
inmunoterapia... No se puede engañar a los padres y debe advertirse
que algunas de estas terapias propuestas no sólo son ineficaces,
sino que puede llegar a ser perjudiciales.
16.
¿Qué pronóstico tiene el autismo? ¿Se puede
ayudar a estas personas?
Aunque,
en la actualidad, el autismo no tiene cura, sí que podemos mejorar
su calidad de vida gracias al diagnóstico y tratamiento tempranos,
a un entorno con recursos comunitarios idóneos y a una red social
de apoyo. Existen factores individuales que mejoran el pronóstico
como son: un nivel normal de inteligencia, lenguaje funcional antes de
los seis años, ausencia de alteraciones cerebrales documentadas
y de otros trastornos comórbidos.